Hasta el 20 de mayo tenemos la oportunidad de seguir a este gran pintor ruso en sus sueños. Tanto en el Museo Thyssen Bornemisza como en la Fundación Caja Madrid está recogida una gran parte de su obra. ¿Existe algo mejor para escaparse del eterno trote que contemplar este mundo fantástico?...
Más información en:
http://www.esmadrid.com/es/cargarBuscadorAgenda.do?codigoEvento=E20278&codigoLocal=1276&tipo=1
lunes 20 de febrero de 2012
jueves 16 de febrero de 2012
Hostal Santo Domingo te recomienda "La niña invisible"
La niña invisible
Inspirada en el drama "La mujer invisible", ésta obra optimista cuenta la historia de la inmigración de una niña en la que va a aprender, por ejemplo, cómo distinguir la pata blanca de mamá cabritilla de la pezuña enharinada del lobo. Al final los propios niños deciden sobre el destino de la protagonista.Autora: Rita Siriaka. Directoras e intérpretes: Pilar Gil e Iratxe Gallardo. Madrid. Sala Triángulo. 11 y 12 de febrero. La Cabrera. Centro Comarcal de Humanidades Sierra Norte. 19 de febrero. Arroyomolinos. Auditorium Municipal. 17 de marzo.
sábado 28 de enero de 2012
Hostal Santo Domingo by Dagny
El otro día me encontré por casualidad con mi amigo Pedro, sí, él del verano…
- “¡Anna Dagny! ¡Qué ilusión verte! ¿Cómo estás? ¿Cómo es que no me has llamado? Vente un día a nuestro club…”
- “Emmm… Sí, gracias, yo, estupendo, trabajando siempre, qué más se puede pedir, ¿verdad? Quería llamarte, pero como ya sé que sólo puedes los jueves en el club…”
- “Yo tampoco tengo mucho tiempo, pero cada jueves a las nueve estoy en el club, con los amigos, y me lo paso genial. Tomamos una cerveza, nos echamos unas risas… Por cierto, Paco ya no viene, qué pena, ¿sabes algo de él?”
- “Paco ha perdido el trabajo…”
- “Vaya pena, lo de la puta crisis, e…”
- “Le llamé ayer, pero es que no sale. Dice que con lo que le cuestan dos pintas puede comprarles fruta a las niñas para toda una semana.”
- “¡Qué jodido, el tío! Pero, ¡qué exageración!... Ba, ya se recuperará. Nosotros le esperamos siempre a las 9, el jueves, y a ti también.”
- “Yo libro los jueves por la tarde, pero prefiero dar un paseo por el centro… o me da por mirar unas tiendas, o me voy a casa a estudiar un poco, o voy a correr o miro qué álbumes nuevos han salido, o…”
- “Ya, ya, ya está, perdiendo el tiempo… En el club podrías conocer a gente, a lo mejor te saldría otro trabajo. O te podrías apuntar a una academia para seguir formándote y a la vez estar con gente, así estarías ocupada…”
- “Pero si yo leo y estudio mucho. Y quedo con mis amigos… Cristina, Encarni, Paco, Cielo…”
- “¿Con la Cielo que viste tan raro? La primera vez que la vi pensé, si así visten en Quito, ya entiendo de dónde han sacado el nombre para esa ciudad: Faltaría ponerle “Melania” en vez de “Cielo” - ¿Cuál sería el apodo? La “Mela” de “Quito”, me la quito, jaja…”
- Pedro, ya está bien, cállate. Además, está sonando tu móvil…”
- “¿Sí? Hola, María… ¿Que el jueves no vais a poder ir al club? Vaya, qué pena… Bueno, no pasa nada, nos vemos la semana que viene… ¿Que os váis a desapuntar? No me digas… el pobre… ya, ya, cómo lo siento… bueno, ya nos veremos. Un abrazo para Félix… Adiós.
Jo, Anna, menos mal que me los he quitado del medio, eran unos plastas descomunales, sabes… ¿Anna? ¿Anna? Joder, ¿dónde estás?”
Yo estaba al lado, al ladito, como diría Quito, perdón, Cielo… Es que en la floristería al lado había empezado a sonar “Wonderful… Marvellous…” y no le pude resistir: Cada vez que escucho esta canción, se me olvidan todas mis molestias y me pongo a bailar… Si estoy en público, a veces bailo sólo con la punta de un pie, pero bailo…
Entré en la tienda y respiré hondo. Dentro había un perfume a plantas de todo tipo. Me vi de repente rodeada de una selva tropical, frondosa, redonda y afilada a la vez, contradictoria, irregular, impredecible, incalculable, imperfecta, pero fecunda, resplandeciente de vida, refrescante… Seguía sonando “Wonderful… Marvellous… that she should care for me…” y yo empecé a mover mi pie derecho como la muñeca de una bailarina pegada en un trocito de madera donde pone algo sin sentido como “Estuve en Arcos y me acordé de ti.”
La vendedora me estaba mirando, sonriendo un poco insegura. “¿Qué deseaba?”
“Un clavel de color fucsia, por favor… Sí, éste sería perfecto... Muchas gracias.”
Salí de la tienda. Con un gesto y una sonrisita algo irónicos le di el clavel color fucsia a mi amigo Pedro y le dejé estupefacto en medio de la calle. Balbuceó algo que no llegué a entender, pero en ese momento, yo no tenía ganas de darle más explicaciones. No sé si algún día comprenderá ese gesto… Sólo sé que si llega a comprenderlo algún día, ése día no será un jueves.
- “¡Anna Dagny! ¡Qué ilusión verte! ¿Cómo estás? ¿Cómo es que no me has llamado? Vente un día a nuestro club…”
- “Emmm… Sí, gracias, yo, estupendo, trabajando siempre, qué más se puede pedir, ¿verdad? Quería llamarte, pero como ya sé que sólo puedes los jueves en el club…”
- “Yo tampoco tengo mucho tiempo, pero cada jueves a las nueve estoy en el club, con los amigos, y me lo paso genial. Tomamos una cerveza, nos echamos unas risas… Por cierto, Paco ya no viene, qué pena, ¿sabes algo de él?”
- “Paco ha perdido el trabajo…”
- “Vaya pena, lo de la puta crisis, e…”
- “Le llamé ayer, pero es que no sale. Dice que con lo que le cuestan dos pintas puede comprarles fruta a las niñas para toda una semana.”
- “¡Qué jodido, el tío! Pero, ¡qué exageración!... Ba, ya se recuperará. Nosotros le esperamos siempre a las 9, el jueves, y a ti también.”
- “Yo libro los jueves por la tarde, pero prefiero dar un paseo por el centro… o me da por mirar unas tiendas, o me voy a casa a estudiar un poco, o voy a correr o miro qué álbumes nuevos han salido, o…”
- “Ya, ya, ya está, perdiendo el tiempo… En el club podrías conocer a gente, a lo mejor te saldría otro trabajo. O te podrías apuntar a una academia para seguir formándote y a la vez estar con gente, así estarías ocupada…”
- “Pero si yo leo y estudio mucho. Y quedo con mis amigos… Cristina, Encarni, Paco, Cielo…”
- “¿Con la Cielo que viste tan raro? La primera vez que la vi pensé, si así visten en Quito, ya entiendo de dónde han sacado el nombre para esa ciudad: Faltaría ponerle “Melania” en vez de “Cielo” - ¿Cuál sería el apodo? La “Mela” de “Quito”, me la quito, jaja…”
- Pedro, ya está bien, cállate. Además, está sonando tu móvil…”
- “¿Sí? Hola, María… ¿Que el jueves no vais a poder ir al club? Vaya, qué pena… Bueno, no pasa nada, nos vemos la semana que viene… ¿Que os váis a desapuntar? No me digas… el pobre… ya, ya, cómo lo siento… bueno, ya nos veremos. Un abrazo para Félix… Adiós.
Jo, Anna, menos mal que me los he quitado del medio, eran unos plastas descomunales, sabes… ¿Anna? ¿Anna? Joder, ¿dónde estás?”
Yo estaba al lado, al ladito, como diría Quito, perdón, Cielo… Es que en la floristería al lado había empezado a sonar “Wonderful… Marvellous…” y no le pude resistir: Cada vez que escucho esta canción, se me olvidan todas mis molestias y me pongo a bailar… Si estoy en público, a veces bailo sólo con la punta de un pie, pero bailo…
Entré en la tienda y respiré hondo. Dentro había un perfume a plantas de todo tipo. Me vi de repente rodeada de una selva tropical, frondosa, redonda y afilada a la vez, contradictoria, irregular, impredecible, incalculable, imperfecta, pero fecunda, resplandeciente de vida, refrescante… Seguía sonando “Wonderful… Marvellous… that she should care for me…” y yo empecé a mover mi pie derecho como la muñeca de una bailarina pegada en un trocito de madera donde pone algo sin sentido como “Estuve en Arcos y me acordé de ti.”
La vendedora me estaba mirando, sonriendo un poco insegura. “¿Qué deseaba?”
“Un clavel de color fucsia, por favor… Sí, éste sería perfecto... Muchas gracias.”
Salí de la tienda. Con un gesto y una sonrisita algo irónicos le di el clavel color fucsia a mi amigo Pedro y le dejé estupefacto en medio de la calle. Balbuceó algo que no llegué a entender, pero en ese momento, yo no tenía ganas de darle más explicaciones. No sé si algún día comprenderá ese gesto… Sólo sé que si llega a comprenderlo algún día, ése día no será un jueves.
lunes 23 de enero de 2012
Hostal Santo Domingo te desea Feliz San Valentín
No existe nada más efímero que el sentimiento del enamoramiento… Viene cuando le da la gana y a veces en los momentos más inoportunos. Por lo tanto, me parece de lo más absurdo ponerle una fecha como es el San Valentín. Pero ya que existe, vamos a aprovechar la oportunidad… sea para recordar un amor algo oxidado, para atrevernos a confesar un amor recién nacido y aún vulnerable o… para presentaros este poema de Rainer Maria Rilke (1875-1926) que he traducido libremente del alemán al castellano.
Canción de amor
¿Cómo puedo contener mi alma, para que
no roce la tuya? ¿Cómo puedo
elevarla sobre ti hacia otras cosas?
¡Ay! Cuanto quisiera poder esconderla con algo
perdido en la oscuridad
en un lugar extraño y silencioso, que
no siga vibrando cuando vibren tus profundidades.
Pero todo aquello que nos afecta, a ti y a mi,
nos une como un golpe de un arco
que de dos cuerdas da un solo tono.
¿En qué instrumento nos tensaron?
¿Y qué violinista nos tiene en su mano?
O dulce canción.
Liebes-Lied
Wie soll ich meine Seele halten, daß
sie nicht an deine rührt? Wie soll ich sie
hinheben über dich zu andern Dingen?
Ach gerne möcht ich sie bei irgendwas
Verlorenem im Dunkel unterbringen
an einer fremden stillen Stelle, die
nicht weiterschwingt, wenn deine Tiefen schwingen.
Doch alles, was uns anrührt, dich und mich,
nimmt uns zusammen wie ein Bogenstrich,
der aus zwei Saiten eine Stimme zieht.
Auf welches Instrument sind wir gespannt?
Und welcher Geiger hat uns in der Hand?
O süßes Lied.
Rainer Maria Rilke (1875-1926)
Canción de amor
¿Cómo puedo contener mi alma, para que
no roce la tuya? ¿Cómo puedo
elevarla sobre ti hacia otras cosas?
¡Ay! Cuanto quisiera poder esconderla con algo
perdido en la oscuridad
en un lugar extraño y silencioso, que
no siga vibrando cuando vibren tus profundidades.
Pero todo aquello que nos afecta, a ti y a mi,
nos une como un golpe de un arco
que de dos cuerdas da un solo tono.
¿En qué instrumento nos tensaron?
¿Y qué violinista nos tiene en su mano?
O dulce canción.
Liebes-Lied
Wie soll ich meine Seele halten, daß
sie nicht an deine rührt? Wie soll ich sie
hinheben über dich zu andern Dingen?
Ach gerne möcht ich sie bei irgendwas
Verlorenem im Dunkel unterbringen
an einer fremden stillen Stelle, die
nicht weiterschwingt, wenn deine Tiefen schwingen.
Doch alles, was uns anrührt, dich und mich,
nimmt uns zusammen wie ein Bogenstrich,
der aus zwei Saiten eine Stimme zieht.
Auf welches Instrument sind wir gespannt?
Und welcher Geiger hat uns in der Hand?
O süßes Lied.
Rainer Maria Rilke (1875-1926)


